¿Cómo un cuento puede leerse, escucharse, verse, cantarse y jugarse? Fue precisamente lo que hicimos en este proyecto. Nació en casa, alrededor de un ritual tan sencillo como la lectura compartida antes de dormir. Junto a nuestra hija de 3 años, transformamos El desafío de Ardilla de Coloria en una experiencia de lectura crossmedia que ampliaba la historia a través de diferentes formatos y lenguajes narrativos.
A partir de un mismo relato combinamos el cuento físico, un kamishibai en formato A3, el vídeo, la canción vinculada a la historia y una propuesta lúdica diseñada para compartir posteriormente con toda la clase de 1º de Educación Infantil. Con esta actividad unimos escuela y familia.
La lectura dejó de ser únicamente un momento de escucha para convertirse en una experiencia participativa donde la imaginación, las emociones y la creatividad ocupaban un lugar central.
A través de la narración, la música, el juego y una dinámica artística vinculada a las emociones, nuestros «amiguetes» pudieron descubrir nuevas formas de acercarse a los cuentos. Lo preparamos conjuntamente en casa, implicando activamente a nuestra peque.
Los resultados fueron inmediatos: el cuento pasó a formar parte de nuestro día a día, generando interés por releerlo, escuchar su canción, ver sus contenidos audiovisuales y compartirlo con otras personas. Más allá de estos efectos visibles, el proyecto busca sembrar una relación positiva y duradera con la lectura, entendida como una experiencia de disfrute, creación y vínculo.
Este trabajo fue reconocido con el 3.er Premio Bayard de Fomento de la Lectura 2026, en la categoría Familias, convirtiéndose en un ejemplo de cómo la lectura, el juego y la creatividad pueden unirse para crear experiencias memorables desde la primera infancia.